agosto 17, 2026
Talca, CL
Columnistas

La noche en que Enanitos Verdes dio una clase de rock en Talca

Columna de opinión de Jaime González Sanhueza, Periodista y Gestor Cultural.

El primero que vi bajar del bus fue Marciano Cantero, mítico líder, bajista y voz inolvidable de Enanitos Verdes.

Cruzamos las miradas de inmediato. Se acercó, me tendió la mano y, como si nos conociéramos desde antes, dijo:

—Che, disculpá. Vengo… vengo fusilado.

Era el 12 de febrero de 2012. La banda llegaba a Talca después de haberse presentado la noche anterior en Dichato. Horas más tarde tocaría en la ribera del río Claro.

Marciano se veía realmente cansado por el viaje. Poco después apareció Felipe Staiti, guitarrista y fundador del grupo. Se acercó con la misma naturalidad, me saludó con un abrazo y, junto a Marciano, me dijo:

—Después del show nos juntamos a conversar.

Y así fue.

Primero vino el concierto.

Enanitos Verdes abrió con «Dale Pascual». Luego aparecieron «Mejor no hablemos de amor», «Tus viejas cartas», «Amigos», «Cordillera», «Luz de día» y buena parte de los clásicos que el público esperaba.

Sin embargo, aquello no fue solamente una sucesión de éxitos.

A medida que avanzaba la presentación, la banda comenzó a alcanzar un nivel musical extraordinario. Las canciones se extendieron, la guitarra de Felipe adquirió mayor libertad, el bajo de Marciano se volvió más protagonista y la batería de Jota Morelli elevó todo con una potencia y una precisión impresionantes.

Por momentos, Enanitos Verdes parecía Rush.

La comparación puede parecer excesiva para quienes solo conocen las versiones radiales, pero en vivo la guitarra, el bajo y la batería dialogaban en pasajes complejos, llenos de cambios, tensión e improvisación.

Cuando terminó el concierto, Jota se acercó y me invitó a pasar al camarín.

Allí conversamos con tranquilidad. Luis Alberto Spinetta había muerto apenas cuatro días antes, por lo que su nombre apareció de manera inevitable. Marciano me contó que Spinetta había escuchado «Aún sigo cantando» y que se había emocionado con la mención que la banda le hacía en esa canción.

Antes de despedirnos, Marciano me entregó su correo personal. Durante años seguimos en contacto y, en plena pandemia, conversamos muchas veces de noche.

Con Felipe también mantuve una relación cercana. Lo entrevisté dos veces durante la pandemia y seguimos hablando de música y de otras pasiones. Una semana antes de su muerte tuvimos nuestra última conversación: hablamos de ferromodelismo, locomotoras, vías y trenes en miniatura, una afición que ambos compartíamos.

Cuando vuelvo a esa noche de 2012, recuerdo a Marciano bajando del bus, el abrazo de Felipe, la conversación sobre Spinetta y aquella clase de rock que dieron sobre el escenario.

Marciano Cantero en el bajo y la voz. Felipe Staiti en la guitarra. Jota Morelli en la batería.

Enanitos Verdes no vino solamente a tocar sus clásicos.

Aquella noche dio una clase de rock.

Jaime González Sanhueza
Periodista / Gestor Cultural

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